TDAH: un acercamiento neuropsicológico

July 25, 2014

 

Actualmente los neuropsicólogos reciben una cantidad considerable de pacientes con el trastorno por déficit de atención referidos principalmente por las escuelas. Es un problema real que puede influir en el niño para adquirir las habilidades necesarias para un desarrollo adecuado.

La edad es uno de los factores que se toman en cuenta al realizar un trabajo de rehabilitación neuropsicológica por razones de plasticidad cerebral básica. Tal como menciona Ardila y Ostrosky (2009, Diagnóstico de Daño Cerebral), con el transcurso del tiempo, la edad representa un factor determinante en la rehabilitación cognoscitiva, pues el niño se encuentra en un proceso de maduración cerebral y aprendizaje, proceso que en el adulto ya se estableció.

 

Otro factor importante en la rehabilitación de un paciente, ya sea niño o adulto, es observar la etiología del daño que posee, ya que es así como se determina el tipo de rehabilitación que se llevará a cabo y el nivel de complejidad de las técnicas que se utilizarán. Depende del terapeuta decidir sobre el tipo de técnica y nivel de complejidad que esta tiene para aplicarla en niños o adultos.

Las distintas tareas de rehabilitación neuropsicológica se pueden plantear de distintas aproximaciones: restaurativa, compenstoria, ambiental y conductual (Ponsford, Sloan y Snow, 1995 en Arango, 2006). En el caso concreto de la atención, la aproximación más utilizada es la restauración ya que se pretende recuperar la función específica que está alterada en el caso de los adultos. Sin embargo, en el caso de los niños es importante que si no tenía establecida la función, que se compense junto con otras funciones y de esa manera habilitar el proceso o dotarlo de estrategias para minimizar el efecto del déficit.

 

En muchos casos de déficits de atención u otros casos de daño cerebral se encuentra afectado el lóbulo frontal, con la consecuente afectación de las funciones ejecutivas. Es por esto que diversas tareas utilizadas para rehabilitar la atención incluyen, por consecuencia, el mejoramiento de las funciones ejecutivas del paciente (Portellano, 2005). El autor propone tareas basadas en los tests de Stroop, Go-No Go, Trail Making Test (TMT), Torre de Hanoi y Tarjetas de Wisconsin. La ejercitación debe hacerse teniendo en cuenta las siguientes orientaciones: realizar ejercicios de duración breve, para evitar la fatiga, el rechazo o el incremento de la dispersión atencional. Utilizar distintos canales sensoriales: presentación de estímulos auditivos, verbales, visuales o cinestésicos. Realizar retroalimentación inmediata, informándole al paciente del número de errores cometido en el ejercicio. Únicamente cuando se supere con éxito un ejercicio, se podrá incrementar su nivel de dificultad.

 

Como ya se mencionó, al aplicar estas pruebas se debe de tomar en cuenta la edad del paciente y si es que este no es capaz de realizar la prueba, poner un nivel de dificultad menor con la misma prueba personalizándola a este.

 

Actualmente se desconoce cuál es la causa exacta que lo produce, aunque existen hipótesis que mencionan que este es desencadenado por factores genéticos, ya que la presencia de antecedentes familiares en padres de niños diagnosticados en siete veces mayor que en la población normal. El riesgo es de entre el 40-50%. La mayoría de los genes implicados en el trastorno por déficit de atención están relacionados con la recepción y el transporte de dopamina en las áreas frontales y en los ganglios basales. La dopamina es un neurotransmisor que ayuda al cerebro a comunicarse correctamente entre diferentes áreas del cerebro y al hacerlo de manera incorrecta produce una comunicación inadecuada afectando a la atención, el estado de alerta, la memoria de trabajo y el control ejecutivo. 

 

 

 

Según la información obtenida, es relevante mencionar que los niños pueden tener problemas de inhibición y de dispersión atencional ya que el lóbulo frontal no se está desarrollando de manera adecuada. Es por eso que se personalizan las pruebas que se le apliquen, se integran procesos de rehabilitación de funciones ejecutivas y dependiendo del déficit que tenga, se le aplica de acuerdo a cada paciente y se toma en cuenta la edad maduracional de éste. Así también, deben observarse las diferencias de factores conductuales y emocionales que se presentan en niños y en adultos, incluyendo en el trabajo terapéutico diferentes técnicas para abarcar estos factores sociales. En adultos, hay una probabilidad más alta que conlleven dificultades laborales y sociales, pudiendo presentar problemas emocionales, sin embargo, en el niño, los factores conductuales y emocionales que presentan son diferentes a los adultos lo cual hace de la rehabilitación un proceso distinto.

 

 

 

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